jueves, 14 de octubre de 2010

entre dos días.....


hoy escribo algo que usualmente no publicaría, pero hoy necesito gritar.... necesito decir y que alguien me escuche sin hacerme mucho caso... que me digan loca, porque lo estoy, porque he cargado tanto peso que me duele, pero no soy capaz de soltarlo, porque entonces me sentiría peor, no busco consejos.... ya los he recibido de los mejores, no quiero consuelos que no consuelan.... no quiero llorar porque no tengo ganas de hacerlo, solo quiero gritar hasta que el día se ponga oscuro... que me duelan las palabras de decirlas y no la garganta de callarlas, no quiero ser la piedra de nadie , ni el árbol que da sombra... porque ahora soy hoja suelta que va dando tumbos hasta caer al suelo, hoy no busco nada en concreto... es mas bien algo etéreo... que se haya en mi fuero interno y que no hago si no perderme en su lado oscuro, porque me atrapa el temor del que no puedo escabullirme sin perecerlo... un temor que no me deja hallar esa luz que dicen esta al fondo... no encuentro mi fe, la tengo perdida entre las ganas y los sueños rotos, la siento gastada de falsos profetas, magullada de tanto tirar... y entonces me siento culpable y perdida... pues sin ella no puedo volar y todo me toca y todo me hiere y todo me afecta... tanto como para esconderme y no mirar, como si al no verme ... todo va a cambiar y no es así.... tengo que actuar y aun sabiendo como debo hacerlo algo me frena y no se avanzar ...28/09/10

Así que huyo otra vez, es mas fácil... pero esta vez no siento que huyo siento que vuelvo... vuelvo a ser yo, vuelvo a encontrarme de a poquito, voy sintiéndome a gusto, las culpas y resentimientos se disipan ... es la gran sabiduría del señor tiempo... dejo que pase... dejo que me envuelva en su incertidumbre solo así podre encontrar la fe... 14/10/10

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hoy solo soy una oreja, solo un oido, solo te escucho, oigo tu grito y tu silencio, tu llanto y tu tristeza, pero no me pone triste, sencillamente observo la silueta de tu sentimientos.

No seré quien te devuelva la fe, eso es algo que a veces se encuentra, yo me la encontré en lo alto de un árbol, en una rama torcida llena de hojas y al llegar el otoño, una noche dejó esparcida en el suelo una hoja que en el anverso llevaba mi fe. Recogí la hoja, la guardé, pero me pringué de fe, de esperanza y de sapiencia, esa que me ayuda a caminar cada día.

Este es mi secreto, no se lo cuentes a nadie

http://juanantoniovalero.spaces.live.com

María Pérez dijo...

Cuanta verdad e inquietud. Besos